Parafraseando a Fray Luis de León “decíamos ayer” que el gran reto del momento es hacer compatible la excelencia ambiental con un ominoso escenario de crisis económica.
Tras la lectura de mi último blog, varias personas se han dirigido a mí, o por escrito o por vía oral, para recordarme aquellas palabras de Ortega según las cuales en un asunto o se hace precisión, o se hace lirismo, o se calla uno. Parece, pues, llegada la hora de empezar a precisar.
En estos momentos entes locales, consorcios y gobiernos autonómicos se enfrentan a este gran dilema. De alguna manera, todos son conscientes de que en los últimos años se haya ido transmitiendo a la ciudadanía unos estándares de calidad ambiental, que no siempre se compadecen bien con la realidad, pero que se han consolidado en la opinión pública. Esta demanda social, junto a las exigencias de la Unión Europea y de nuestras leyes, imposibilita la marcha atrás.
Sin embargo, no hay dinero para mantener y, mucho menos, acrecentar los sistemas implantados. Mantenerlos se convierte en un ejercicio de voluntarismo o incluso, de cinismo si la opción es no pagar.
En consecuencia, todo el conocimiento, toda la inteligencia y toda la imaginación se deben volcar en poder ofrecer a todas las administraciones la “cuadratura del círculo”, esto es cómo instalarnos en “lo bueno, bonito y barato”.
Existe un estrecho, pero indiscutible margen de maniobra. Es imprescindible invertir un poco para poder ahorrar mucho. Es imprescindible no cerrarse a viejos axiomas, a eslóganes que a fuer de repetirse pretenden convertirse en una verdad absoluta, como tozudamente explicó Goebbels. Hoy no es el momento de la superficialidad y del oportunismo, sino de profundizar e ir a las esencias.
En los últimos meses se ha realizado desde el ISR un análisis inicial para determinar qué puntos, fases, etapas de la gestión de los residuos son potencialmente susceptibles de disminuir sus costes manteniendo la eficacia global del sistema y cumpliendo la legislación vigente (Low Cost 1).
En estos momentos está a punto de ver la luz un nuevo proyecto, el Low Cost 2, donde se desarrollan varias líneas de actuación que superan las angustias del cortoplacismo:
- Concluir el establecimiento de las condiciones de máxima ecoeficiencia de los sistemas actuales.
- Identificar aquellos paradigmas con pies de barro y sustituirlos por otros indiscutibles. Por ejemplo, hace 20 años que uno de los más importantes alcaldes españoles identificó la excelencia con la recogida diaria de basura, incluidos los domingos y fiestas de guardar. La desaparición visual de la basura como paradigma es un disparate, cuando los municipios europeos ambientalmente más avanzados limitan aquella a periodos semanales o quincenales. Evidentemente no son análogas las condiciones climáticas, pero la cuenta de esta ocurrencia es inasumible y ambientalmente irrelevante.
- Modificación de los sistemas de gestión relativos a los diferentes flujos de los residuos incluso con el establecimiento de otros nuevos, siempre basados en la ecoeficiencia y proporcionalidad.
- Modificación y adecuación de los contratos de las administraciones de suerte que primen los resultados y la innovación.
- Aprovechamiento de las nuevas y mejores tecnologías disponibles para la optimización de modelos y paradigmas, aunque choque con lo que se ha convertido en tradicional. Por ejemplo, nosotros diseñamos un sistema tecnológicamente avanzado para una Comunidad Autónoma para la recogida de un determinado flujo de residuos. Los resultados previstos casi triplicaban y costaban la tercera parte del modelo tradicional que, sin embargo, fue el que finalmente implantaron.
- Identificación de potenciales aportaciones económicas suplementarias, esto es nuevos ingresos, como pudieran ser los créditos de carbono de fuentes de proyectos domésticos, u otras soluciones imaginativas.
Este es el desafío y el ISR está dispuesto a ofrecer a la sociedad española un catálogo de soluciones que permitan conseguir la precitada compatibilidad entre la excelencia ambiental y el escenario de crisis económica. A ello dedicaremos nuestro compromiso, esfuerzo, conocimiento e imaginación.
