Feed de
Artículos
Comentarios

Hace unas fechas leí en el periódico “Cinco Días” una noticia según la cual un conjunto de entidades ecologistas había enviado una carta al nuevo director general de Ecoembes, Óscar Martín.

Según dicho diario el motivo de la carta era reiterarle que según su creencia el porcentaje de reciclado que Ecoembes anuncia para sus envases adheridos no es del 66% ó 68%, sino que no llega al 35%. A partir de esta premisa los grupos ecologistas consideran una broma los elevados objetivos que Óscar Martín ha presentado a los medios de cara a los próximos años. No he hablado con él directamente de este tema pero imagino el cansancio con que habrá recibido estas apreciaciones que en los últimos meses se repiten como un “mantra”.

Yo mismo escuché, profundamente conmovido, en una reunión organizada por la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA), una disertación del máximo representante de Retorna, Domingo Jiménez Beltrán. En la misma, indicaba que los datos oficiales que el Ministerio suministraba a la Unión Europea en relación con este asunto eran falsos. El anterior director general, Jesús Huertas, afirmaba ante el pasmo general que era posible, que no sabía.

Era de aurora boreal que la alta autoridad ministerial afirmara sin empacho que cabía la posibilidad de que mintiera con las estadísticas suministradas a la Unión Europea. Claro que estábamos en año electoral y parece que todo vale para no buscarse enemigos.

Tan monumental manifestación, sin embargo, es tanto más lamentable cuánto que lo qué es medible debe ser medido y no elucubrado.

Es evidente que “en este entierro nadie me ha dado vela”, pero viendo cómo se reiteran argumentos equivocados no me he resistido a echar “mi cuarto a espadas”.

La primera cuestión de partida que induce al error final es la de considerar a Ecoembes como afecto a la integridad de los residuos de envase españoles.

En España se producen anualmente cerca de 8 millones de toneladas de residuos de envase. De ellos, un poco más de la mitad se deben al circuito de los envases de origen comercial e industrial. La otra parte se debe a los de procedencia doméstica.

Se da la circunstancia que la Ley de Envases todavía existente desde hace 14 años dejaba al margen todo este flujo de residuos de origen comercial e industrial. Qué, para entendernos, estaba en el limbo de la alegalidad porqué le afectaba de manera genérica las leyes de residuos pero no la de envases.

Esto quiere decir que las estadísticas concernientes a este grupo son manifiestamente incompletas y normalmente su gestión está fuera de los circuitos municipales. En cualquier caso, Ecoembes no tiene responsabilidad de gestión sobre estos envases.

Dentro de la parte correspondiente a los residuos de envase domésticos una parte importante, la relativa al vidrio, se gestiona a través de Ecovidrio que no tiene ningún lazo legal con Ecoembes. De hecho los modos de gestión son independientes y en buena medida diferentes.

Queda entonces el flujo de los envases ligeros y de papel-cartón de origen doméstico, que suponen unos 2,2 millones de toneladas anuales, es decir, algo más de la cuarta parte del total.

 Aquí es donde surge el diálogo de sordos porque Ecoembes siempre se refiere, cómo no puede ser de otra manera, a sus envases adheridos que son los de su ámbito de competencia. Las cifras que ellos dan y que están rigurosamente auditadas siempre se refieren a esta realidad y no a la general.

En estos datos puede haber pequeñas desviaciones porque en el denominador ellos cuentan las toneladas verdaderamente adheridas al sistema. En España, todavía hoy existen cantidades pequeñas de envases que podríamos llamar “piratas” que viven al margen de un sistema de punto verde. Aunque Ecoembes pueda hacer una labor informativa a este respecto, la responsabilidad de cara al cumplimiento de la Ley en este sentido es de las administraciones que deben asegurar que nadie transite al margen de la misma.

Evidentemente las estadísticas relativas a los “piratas” son siempre muy arriesgadas, por su propia índole, pero yo diría que deben estar por debajo del 10%.

En definitiva, creo que va siendo hora de abandonar luchas estériles y que esta realidad estadística es perfectamente medible y, en consecuencia, que los datos oficiales suministrados por España deban tener la fiabilidad y la garantía que les da el hecho de ser oficiales.

Realmente donde hay que poner el foco es en esos casi 4 millones de residuos de origen comercial e industrial que probablemente estén bien gestionados pero cuya trazabilidad posee muchos espacios de mejora.

Artículos anteriores »